ABSTRACT
Economic globalization has modified territorial organization in virtually every country, especially through the dispersal of the stages of production to various geographic sites. As Mexico has privatized its economy, foreign investment in the export sector has increased dramatically. This paper discusses the large increase in the number of maquiladoras in Yucatán since 1985 and analyzes the economic and social factors that make the peninsula an attractive site for such ventures. Major enticements include cheap labor, inexperienced female labor, and good accessibility to US markets. The maquiladoras have now diffused even to small towns in the Yucatán, but it is doubtful that these industries offer long-term benefits to the people of the region.
INTRODUCCION
La transformación de los procesos productivos y los cambios en su distribución territorial, en el contexto de la globalización económica, afectan a todos los paises y a cada una de sus regiones. Entendemos estos cambios como parte de las estratégias del gran capital trasnacional para enfrentar la crisis de larga duración del capitalismo y mantener e incrementar la rentabilidad de sus inversiones. A la par que se acelera la concentración del capital con la fusión de empresas de todo tipo, crece y se modifica la organización territorial de la producción a escala global. Uno de los cambios geográficos más importantes en esta etapa, vinculado a la revolución científico técnica, es la fragmentación de los procesos de producción de un gran numero de manufacturas, y su traslado bajo control trasnacional, de los paises desarrollados, hacia una localización dispersa aprovechando las ventajas de espacios de los paises con poco desarrollo.
La localización de la producción de bienes de consumo ya no tiene que estar cerca de los mercados consumidores y las economías de escala pierden peso; el proceso de producción se puede dividir en etapas que se realizan en diferentes sitios geográficos. La lógica que rige en la nueva organización territorial mundial es la misma de obtener el máximo de ganancias, pero los factores para lograrlo han variado. En este trabajo analizaremos el papel de los costos y las características de la mano de obra y de las políticas estatales, frente a otros factores de localización como el transporte, en la competencia de Yucatán por atraer capitales industriales a su territorio.
MAQUILADORAS Y RECONVERSION INDUSTRIAL EN MEXICO
Para analizar la industrialización reciente de cualquier región de México debemos partir de que esta se da en un periodo de brutal crisis económica, que viene desde principios de los años ochenta, (que fue ocultada para muchos por la petrolización de la economía) y que se expresa en agudos desequilibrios estructurales, recesión, enorme endeudamiento [end p. 17] externo, inflación, caída de la producción, desplome de la inversión, etcetera (Morales, 1992). A manera de ejemplo reciente, en 1993 el crecimiento del producto interno bruto (PIB) fue de apenas un 0.4% y el PIB manufacturero tuvo un decremento de 1.5 % (INEGI, 1994).
Hasta la década de los ochenta, México tuvo un comportamiento económico acorde a las teorías del desarrollo imperantes en el mundo capitalista, basado en el proteccionismo a la industria local (política de sustitución de importaciones) y en la participación directa del Estado en la economía (Coll-Hurtado, 1992). En lo territorial destaca la política descentralizadora de la década de 1970 con grandes inversiones estatales en infraestructura e industria en los nuevos "polos de desarrollo", cuyos ejes fueron la industria siderúgica, petroquímica y el turismo (Lizaro Cárdenas, Altamira-Tampico, Coatzacoalcos, Cancún, Ixtapa, por ejemplo), así como la construcción de parques y corredores industriales, carreteras, ductos, y la aplicación de estímulos fiscales en ciertas regiones.
A partir del gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) se establece, en el contexto de crisis económica, el esquema de política económica neoliberal, con un elevadísimo costa social por el desempleo y la caída del poder adquisitivo del salario. Tres ejes se constituyen en el centro de la reestructuración industrial de México en este esquema neoliberal: la privatización, la reorientación de la producción hacia la exportación y las maquiladoras (García de F. y Morales, 1995). Este esquema provoca profundos cambios en la estructura de la producción por ramas, en el régimen de propiedad, la participación del capital extranjero, los procesos laborales, la composición de la fuerza de trabajo y la distribución regional de la industria.
Con la privatización se modifica totalmente la composición del capital industrial del que practicamente desaparece la presencia del Estado. Se aceleran las fusiones y el grado de monopolización, la inversión extranjera aumenta en niveles sin precedente,1 en forma directa y también por la via de la renegociación de la deuda externa. La reorientación de la producción hacia la exportación modifica la composición de ésta. Durante el auge petrolero de México (1981), este producto representaba las dos terceras partes de las exportaciones del país, rnientras que en 1993 los productos de la industria manufacturera representaron más del 80% de toda la exportación nacional. Alrededor de la tercera parte de la producción manufacturera se destina ya a la exportación y un importante porcentaje de esta exportación corresponde a la industria llamada en Mexico "maquiladora" (INEGI, abriI 1994).
Coll-Hurtado (1992), define a las maquiladoras como: "plantas de ensamblaje y terminado de partes de cualquier rama de la industria manufacturera, destacan la textil, industria de la confección, autopartes, industria eléctrica y electrónica, maquinaria y equipo, aeronautica". EI gran desarrollo de esta modalidad industrial es resultado de la revolución tecnológica, que ha permitido dividir la cadena de operaciones de la producción de un bien final, para que estas se realicen en forma simultanea o sucesiva en diversas unidades de producción localizadas en paises diferentes. EI objeto de esta fragmentación es abatir los costos, aprovechando las ventajas comparativas, tales como la mano de obra barata, que ofrecen diversos espacios a cada parte del proceso productivo.
Es fundamental considerar que la integración de estos complejos productivos, que están dispersos espacialmente, se logra mediante los modernos sistemas de comunicación e informática ubicados en las ciudades matrices de las grandes empresas trasnacionales. Desde ahí se organiza la complementariedad de la producción, el mantenimiento de stocks mínimos de materia prima, y la distribución a los mercados consumidores también dispersos. Trajtenberg y Vigorito (1982) señalan cuatro aspectos que son determinantes para que sea posible fragmentar la producción y establecerla en distintos paises: capacidad administrativa, financiera y comunicativa suficientemente avanzada para asegurar el control de las operaciones a distancia; que los estados receptores acepten el establecimiento de filiales de empresas extranjeras en su territorio; posibilidad técnica de disgregar partes del proceso productivo en diferentes paises, esta condición tiene una doble dimensión, técnica y económica: debe ser posible segmentar las etapas productivas, y debe convenir distribuirlas en distintos paises; que la circulación internacional de los productos en proceso hasta su manufactura final, así como la circulación internacional de los productos finales hacia diferentes mercados, esté libre de trabas al comercio que imposibiliten o hagan poco rentable este sistema. [ end p. 18]
Las primeras maquiladoras se establecieron en México en 1965, como una altemativa a la presión creada por la terminación del programa de braceros2 entre México y los Estados Unidos. El gobiemo mexicano autorizó el establecimiento de maquiladoras en las ciudades de la frontera norte, que concentraban a esta población migrante y además convenian por su cercanía a las empresas matrices norteamericanas, con gran ventaja en costos de transporte frente al resto del país. En 1980 se autorizó la instalación de maquiladoras en determinadas ciudades no fronterizas, y más tarde en todo el territorio; sin embargo los estados fronterizos siguen concentrando el mayor numero de estas (70% en ciudades fronterizas y 15% en ciudades del interior de los estados fronterizos del norte).
En 1980 habían 620 establecimientos maquiladores, y en 1993 ya eran 2,140; los trabajadores ocupados en ellos pasaron de 104,032 a 541,200 en las fechas respectivas, destacando la participación femenina que asciende al 60 %. En 1990 el sector participó con el 6.6% del PIB manufacturero y sus exportaciones representaron el 26 % de la exportación manufacturera (Morales, 1992). Su promoción se justifica fundamentalmente en la necesidad de generar empleos, en 1993 las maquiladoras proporcionaban ya el 16.6% del empleo manufacturero nacional.
Para su promoción el Estado ha desarrollado diversas políticas, entre las que destacan la modificación a la legislación para permitir la instalación de empresas 100% de capital extranjero siempre que su producción se destine totalmente a la exportación; la exención de impuestos a la importación temporal de productos; las inversiones en infraestructura para adecuar el sistema de transportes y energéticos a las necesidades de esta industria; las bajas tarifas de energía y servicios; además de apoyos locales tales como infraestructura, dotación de terrenos, y la capacitación del personal mediante becas. Pero lo más importante en la lucha por atraer capitales es el abatimiento de los salarios. Según un estudio del Sistema Económico Latinoamericano sobre la industria maquiladora en México, "el salario medio pagado en nuestro país en este sector en 1984 (240.3 dólares mensuales), representaba sólo el 57.2% del pagado en Singapur y el 14.3% del pagado en los Estados Unidos" (Morales, 1992, 88). Con el deterioro que ha sufrido el salario, a un tipo de cambio de 7.35 pesos por dólar (enero 1996), el promedio para las maquiladoras del país es de 140 dólares mensuales.
EL CASO YUCATECO
Desde mediados del siglo pasado hasta la década de 1970, la economía del estado de Yucatán dependió totalmente del monocultivo del henequén, su industrialización y exportación. 3 La competencia de las fibras sintéticas, la de otros paises productores de sisal y los subsidios para mantener su producción, son algunos de los elementos del largo y complejo proceso de deterioro de esta actividad. Sin embargo, como binomio henequén-subsidio continuó siendo el eje de la acumulación de capital en el estado de Yucatán hasta los años setenta, época en que el ingreso de la mitad de la población económicamente activa del Estado aun dependía directamente del henequén, incluyendo los 11,597 empleos generados por la industria de fibras duras. En la década de los setenta el comercio, turismo y algunas industrias adquieren una dinámica propia vinculada principalmente al desarrollo de Cancún.
Para caracterizar el desarrollo de la industria no henequenera en Yucatán es necesario recordar que tradicionalmente esta región ha sido una zona importadora, primero del extranjero y después del centro del país, de todo tipo de productos para cubrir las demandas de las clases altas y medias. Sin embargo, por la lejanía y aislamiento de esta región, el mercado creado por los obreros y campesinos dedicados a un monocultivo, y sin opción de producir para su subsistencia, se mantuvo cautivo por el comercio local que impulsó ciertas industrias, las que hasta 1970 se limitaban a los productos de primera necesidad: alimentos, bebidas, muebles, vestido y calzado. El crecimiento del mercado regional en las décadas de 1970 y 1980 permitió el desarrollo y rapida monopolización de algunos sectores industriales destacando las ramas de: alimentos balanceados para consumo animal (aves y cerdos principalmente), industria alimenticia y de bebidas; materiales de construcción, metalmecánica, y plásticos. En contraste con esta diversificación destaca la brutal caida de la industria de fibras duras que representó 34.5 % del valor y 45.6% del empleo en 1970 y ahora sólo 3.4% y 5.2% respectivamente (Cuadro 1). [end p. 19]
En esta etapa se inicia una penetración de capital extra-regional, principalmente del norte y centro del país, que compra o se asocia con las principales industrias locales y que establece plantas industriales nuevas para cubrir el mercado regional de productos de gran volumen, ahorrando en fletes. Este es el caso de la industria del plástico en la producción de tuberías de alta presión para la industria petrolera y de tanques de almacenamiento de agua, por ejemplo.
Estas industrias se localizaron fundamentalmente en Mérida, que se convirtió en la principal ciudad del sur y sureste del país y en el centro de abastecimiento de productos básicos y servicios para toda la península --estados de Quintana Roo, Campeche y Yucatán--y para Tabasco y partes de Chiapas. La participación del Estado, política fun [end p. 20] damental hasta la década de los ochenta, se expreso en la región en la construcción del parque industrial "Felipe Carrillo Puerto", en el establecimiento de infraestructura vial, eléctrica, construcción de ductos, además de estimulos e incentivos fiscales. A pesar del desarrollo de estas ramas, la industria manufacturera no logro recuperar el papel que desempeño en la economía del estado con el henequén; su participacion en el PIB, que en 1970 fue de 21.9%, para 1993 es de sólo 12.5% (INEGI, 1996).
En relación al empleo generado por las manufacturas, entre 1970 y 1988 este crece muy poco. Sólo en el último periodo intercensal (1988-1993) se nota un incremento significativo al pasar de 32,402 ocupados a 51,923 (Cuadro 2). Es necesario destacar el enorme crecimiento del empleo en la industria de confección de prendas de vestir, que en 1993 ocupó casi una tercera parte del empleo manufacturero (30.3%), pero cuya participación en valor es muy baja, solo el 6.1 %, en tanto que en 1970 era de 9.7% en empleo y 4.7% en valor (SIC-DGE, 1970; INEGI, 1988; INEGI, 1994).
Con la agudización de la crisis económica y las medidas de política neoliberal se incrementaron las contradicciones en el desarrollo del sector industrial de Yucatán: cierre de industrias, penetración de capital extra-regional y extranjero; lucha por el dominio del mercado y concentración de la producción en un mínimo de ramas. En la década de 1990 la liquidación del subsidio a los campesinos ejidatarios dedicados al cultivo de henequén (alrededor de 37,000), y el cierre de la industrializadora de fibras duras Cordemex (la mayor industria del estado y la región, de capital estatal, con más de 8, 000 trabajadores), son unas de las expresiones más importantes de las nuevas políticas neoliberales en la economía regional. La otra es el desarrollo de la industria maquiladora.
LA INDUSTRIA MAQUILADORA EN YUCATAN
De las 2,125 maquiladoras registradas en 1993, 380 se localizaban fuera de las ciudades fronterizas del norte (INEGI, febrero 1994). A pesar de la autorización legal para su ubicación en cualquier [end p. 21] lugar del territorio nacional, y de la política general para atraerlas al país, la localización de estas 380 maquiladoras se concentra en las ciudades cercanas a la misma frontera norte: Enseñada en Baja California, las principales ciudades de Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Gómez Palacio en Durango y Culiacán en Sinaloa. En el centro del país se establecen algunas maquiladoras en la capital y su zona conurbada y en Guadalajara, es decir en las principales concentraciones industriales. Fuera de estos espacios el impacto de las maquiladoras se limita a tres entidades: Guanajuato y Aguascalientes (con tradición industria) y localizadas también en el centro del país, y Yucatán. En la Figura 1, que presenta la distribución territorial de las maquiladoras en el país, destaca la particularidad de Yucatán, poco industrializado, que es el único estado con este tipo de industria en el sur y sureste del país, cuya lógica de localización necesariamente debe tener diferencias con la que rige la frontera norte (conectada por tierra con las matrices y subsidiarias de los Estados Unidos)4), y al centro, donde se vinculan a centros industriales importantes o a determinada especialidad. Arguelles (1992) presenta ejemplos de esta vinculación, como él de las maquiladoras del calzado en Guanajuato.
En 1985 se establecen las primeras maquiladoras en Yucatán. Su impulso se relaciona con el "Programa de Reordenación Henequenera y Desarrollo Integral de Yucatán", 1984, cuyo objetivo principal era subsanar el desempleo que provocó la caída de la producción henequenera. Este programa incluyó entre sus aspectos centrales la promoción de la industria maquiladora.
Para impulsar el desarrollo maquilador, el Estado realizó las obras de construcción de la terminal remota en el puerto de altura de Progreso (8 kms. mar adentro) para permitir el atraque de barcos de mayor calado, y la ampliación y modernización de las instalaciones aeroportuarias. El gobierno creó, además, un Instituto de Capacitación para costear el entrenamiento específico de la mana de obra de las maquiladoras. Durante el periodo de capacitación los trabajadores reciben una beca del gobierno equi [end p. 22]
valente a un salario mínimo profesional, apoyo de transporte y en ocasiones beca o media-beca alimenticia. También construyó, a través del Instituto Mexicano del Seguro Social, una guardería para los hijos de las trabajadoras en el Parque Para Industrias No Contaminantes donde se han instalado siete de las más grandes maquiladoras.
Por su parte el capital privado local, mediante apoyos del gobierno federal, construyó ese parque industrial, y locales para vender o rentar a las industrias que vinieran a establecerse. En etapa más reciente, y ante la relativamente baja utilización de estas instalaciones y la política de ubicación en pueblos más pequeños, los gobiernos municipales compiten por atraer a los inversionistas ofreciéndoles sin costa el terreno urbanizado.
A nivel nacional, el número de maquiladoras instaladas en Yucatán puede parecer poco significativo, pero para esta región y para el contexto de las zonas no fronterizas del país, su número y el ritmo con que crecen en el último año es muy significativo. A mediados de 1994 había 26 establecimientos que generaban 5,545 empleos directos (INEGI, mayo 1994); a fines de 1995 hay 32 establecimientos funcionando y tres más en construcción, ademas de que varios han realizado ampliaciones e incrementado su planta de trabajadores, superando ya los 7,000 empleos y estimando 9,000 para fines de 1996. 5 Los datos estadísticos comparables más recientes corresponden al censo industrial de 1993 (INEGI, 1995); a partir de ellos calculamos que en Yucatán las maquiladoras proporcionaban ya el 9.66 % del empleo manufacturero.
Destaca la participación del trabajo femenino obrero en las maquiladoras, que en Yucatán representó el 70.2% del total, superior en 11 % al promedio nacional de 59.3% (INEGI, febrero 1994), [end p. 24] dato que contrasta con la participación de la mujer en la ocupación industrial general en el Estado, que fue de sólo 23% y en la ocupación total que fue de 21 % (INEGI, 1990). El Cuadro 3 presenta la situación de los 36 establecimientos maquiladores de Yucatán en enero de 1996, indicando el origen del capital, el tipo de producción y sus vínculos territoriales más significativos.
En relación al control, es evidente el predominio del estadounidense (15 empresas con 17 establecirnientos, más 5 empresas de control mixto mexicano-norteamericano y una de control chino-norteamericano); sólo cuatro empresas tienen su origen en paises más lejanos, de estas, las dos de Hong Kong se vinculan a través de su subsidiaria norteamericana y la canadiense se localiza en la costa este de ese país, por lo que el transporte a mayor distancia se limita a la planta italiana. La cercanía física con el este de los Estados Unidos esta presente como ventaja comparativa y permite utilizar en un buen numero de casos la combinación camión-barco, con traslado por tierra a los puertos del Mississippi.
Destaca también el control mexicano en las maquiladoras de Yucatán, tanto en las inversiones mixtas, como en 8 empresas maquiladoras de este origen. Esta participación es muy significativa, con presencia en el 36% de los establecimientos y exclusiva en el 22%. Capitales locales vinculan su producción a las empresas extranjeras, adecuan sus sistemas organizativos y fabriles y operan en la práctica como establecimientos socios de las empresas matrices. La mayor parte están relacionadas o iniciaron su participación con el programa de "Maquiladoras por Capacidad Ociosa" en el cual una parte de la capacidad de la fábrica se destina a la maquila disfrutando de los beneficios arancelarios de este sector. Algunas de estas empresas se reconvierten así de la producción para el mercado local a la maquila, otras desde su instalación responden a la asociación con una matriz extranjera.6
En relación al tipo de productos, existe una diferencia significativa con el norte del país donde predominan los sectores electrónico, de ensamblado de partes automotrices y eléctrico que a nivel nacional representaron el 26.0%, 24.4% y 12.3% del empleo, respectivarnente, (INEGI, febrero 1994). En Yucatán la rama de la electrónica fue importante en un principio pero las 5 maquiladoras que se instalaron, cerraron posteriormente (Castilla y Torres, 1994a). Actualmente sólo hay tres maquiladoras del ramo eléctrico (dos de embobinado para transformadores y una que repara lámparas y ventiladores nuevos con defectos).
El Cuadro 3 muestra que en la región la rama más significativa es la confección de prendas de vestir y accesorios (industria del vestido), a la que pertenecen 20 de los 36 establecimientos y que concentra alrededor del 75% del empleo (a nivel nacional esta rama con la textil representan sólo el 8.9% del empleo). En esta rama se ubican las dos empresas que instalan una segunda planta en la región (Createx y Lee Company) y las que recientemente amplían su capacidad; entre sus productos predomina la ropa interior y trajes de baño para dama de muy alta calidad, sastrería fina para caballero, aunque también la producción de ropa casual. Vinculada con la rama anterior, la industria textil esta representada por dos empresas; una de elIas, Milltex, se relaciona con la producción textil henequenera, reconvertida a fibras sintéticas; la otra produce telas finas para tapicería.
Los otros sectores representados son: el de joyería con cuatro empresas (pulido, limpieza y montaje manual de piezas de oro y piedras preciosas que requieren un trabajo fino y delicado y, en una empresa, moldes para joyería). Aunque esta rama es importante, en ella han dejado de operar tres empresas.
Dos empresas se relacionan con los servicios dentales, una hace piezas en serie para ortodoncia, la otra, con participación de capital mexicano, es subsidiaria del laboratorio dental más grande de los Estados Unidos que concentra aquí su producción de piezas sobre pedido con molde del paciente, con tiempos de entrega de 3 a 4 días al consultorio del dentista, lo que da una idea de los niveles de control computarizado y coordinación con transporte, para un mercado que abarca gran parte de las ciudades de los Estados Unidos (García y Morales, 1995).
Saxon de Yucatán es una inversión de capital local que opera como maquiladora de una de las tres empresas que dominan el mercado mundial de armas deportivas tradicionales, principalmente ballestas (la matríz se encuentra en Gran Bretaña, y su principal subsidiaría en los Estados Unidos). San Angelo fabrica aditamentos para artículos deportivos (portatrofeos, portarifles, cajas para sombreros). La empresa metalmecánica da el acabado final a piezas de carbono tuxteno, puliendo cada partida conforme [end p. 25] a especificaciones precisas. Finalmente, en el ramo de los servicios, una empresa se dedica al procesamiento de información que recibe de los Estados Unidos.
FACTORES QUE INCIDEN SOBRE LA LOCALIZACION DE MAQUILADORAS EN YUCATAN
La desigualdad regional en los niveles de desarrollo del país es tan grande que se expresa incluso en el monto de los salarios mínimos obligatorios que deben pagar todas las empresas. El gobiemo establece tres niveles para estos salarios mínimos, en relación a una evaluación del costa de la vida en cada región: las ciudades fronterizas del norte que concentran el mayor número de maquiladoras (65%) corresponden a la zona A, es decir la de salario mínimo más alto, igual que la ciudad de México 7; Monterrey y el resto de las ciudades de Sonora, en el norte, y Guadalajara en el centro corresponden a la zona B; mientras que Coahuila, parte de Chihuahua, Durango, Guanajuato, Aguascalientes y Yucatán corresponden a la zona C de más bajo salario (Figura 1).
En 1993 el salario mínimo por día en Yucatán (zona C) era de N$ 12.05 , mientras que en la zona A era de N$14.27.8 Esta diferencia se acentua, además, por que las condiciones de desempleo y nivel general de vida mantienen más bajo el salario real. A partir de los datos de lNEGl (1993), calculamos el salario obrero promedio en las maquiladoras en la zona A fue equivalente a 1.62, mientras que en Yucatán fue de sólo 1.34 salarios mínimos de la zona C. De esta manera, el salario promedio real de un obrero en las maquiladoras del norte, en 1993, fue 43.38% superior al de un obrero en Yucatan.
El deterioro del salario con las devaluaciones del último año, coloca a México en general y a Yucatán en particular, en condiciones tristemente competitivas frente a las regiones más pobres del mundo. Conservando la relación obtenida con los datos de 1993, calculamos el salario promedio nacional actual (enero 1996) en 140 dólares mensuales. En Yucatán este es de 93 dólares, inferior ya al de Honduras, pais que con Haiti es considerado el más pobre de América, donde el salario en las maquiladoras en enero de 1996 era de 100 dólares (1,000 lempiras).
Otro aspecto es el relativo al costa de las prestaciones por trabajador. Aquí la diferencia es mucho mayor, de 229 %, que en 1993 representaba 1,800 dólares anuales como promedio nacional, contra 547 dólares en Yucatán. Esta ventaja en costa se hace más evidente al analizar ciertas características del tipo de empresas que se ubican en Yucatán: en estas la participación del salario en el valor agregado total representa el 30.15%, frente a una participación media nacional de 21.66%. También la relación obreros/personal no-obrero nos da un índice superior en Yucatán: 5.88 obreros por cada técnico o empleado, frente a 4.3 en el promedio nacional (INEGl, 1993).
A las ventajas en costa de la mano de obra, debemos agregar el análisis de ciertas características particulares de la mano de obra local que hacen ventajosa la localización en Yucatán. Castillo y Torres (1994a, p.101), señalan que las maquiladoras de Yucatán organizan su fuerza laboral a partir de trabajadores "vírgenes", "aquellos que no han sido maleados ["spoiled"] en un trabajo industrial previo .... Asi, surge un nuevo concepto de calificación que pondría el acento en la no- experiencia laboral en el ramo y que invalidaría la creencia de que cualquier trabajador que manifestara habilidades para la costura es susceptible de ser empleado".
En Yucatán existe una larga tradición de trabajo de costura y de bordado en máquina, de la ropa de uso local, que se realiza en pequeños talleres o distribuido en las casas de las trabajadoras. El predominio de la rama de confección de prendas de vestir en las maquiladoras, en una primera interpretación, lo relacionaría con la experiencia y capacitación previa de este mereado laboral, contratando a trabajadores que demostraran una gran experiencia en costura; por el contrario, este es el mayor impedimento para ser contratados.
Las empresas contratan a trabajadoras muy jóvenes, para asegurar su "virginidad" y "poder moldearlas en los nuevos requerimientos de la disciplina fabril" (Castillo y Torres, 1994b) y, para asegurar también la ausencia de tradición sindical.
Además, con la crisis henequenera, existe una gran reserva de mano de obra con origen campesino inmediato, lo que asegura que no tenga tradición sindical. En este aspecto la región, por su relativa pobreza industrial, y por el largo control político de la población a través de una economía basada en el [end p. 26]subsidio (y su contraparte, la corrupción de líderes), no tiene un antecedente reciente de lucha obrera y sindicalismo fuerte, a diferencia de la frontera norte.
La selección del personal esta a cargo de especialistas que evadían estos aspectos. Para ser contratado debe cubrir un período de capacitación, generalmente en la propia empresa, pero cuyo costo corre a cargo del gobierno estatal que otorga becas para este fin dentro de su política de promoción. En las maquiladoras de Yucatán predominan procesos flexibles de producción y las tecnologías blandas basadas en formas modernas de organización: justo a tiempo, trabajo en equipo, control estadístico del proceso; y en el compromiso entre empresa y trabajadores para garantizar la colaboración del trabajador, revalorar las actitudes hacia las tareas, crear una cultura de calidad, rotar a las obreras en el proceso productivo e involucrarlas en los problemas de producción y de las empresas (Castilla y Torres, 1994b).9
Las mismas autoras analizaron los intentos en las primeras maquiladoras del vestido, de introducir la línea taylorista, viejo esquema que, sin embargo resultaba novedoso para la región. Para estas autoras, la resistencia obrera frente a estos intentos de introducir tecnologías más duras, con control de tiempos y movimientos, obligó a las empresas a flexibilizar los procesos y adoptar tecnologías más blandas.
: Sin negar lo anterior, nuestro análisis del tipo de producción que tiende a dominar en las maquiladoras actuales de Yucatán nos lleva a plantear la hipótesis de que estos procesos, excepto tal vez el embobinado de motores, se caracterizan por que sus requerimientos manuales exigen mayor aporte individual, artesanal podemos llamarlo, que los procesos repetitivos, de precisión "robotizada" de las industrias electrónica o automotriz. Por lo tanto, esta flexibilización y ablandamiento de los procesos no sólo es una respuesta a la resistencia obrera, sino también una necesidad en ciertas industrias de productos de muy alta calidad. La mayoría de las maquiladoras en operación en Yucatan, requieren procesos manuales muy delicados para los que la mano de obra femenina local es particularmente adecuada, no por su experiencia directa, sí por su tradición artesanal ancestral. De este modo, las jóvenes hijas de campesinos y costureras de la zona henequenera, no tienen los vicios de sistemas de trabajo fabril obsoletos, y en cambio tienen una herencia de habilidades y sensibilidad muy util, por ejemplo, cuando el mundo de la alta costura y la moda, de la joyería, o de la técnica dental, trabaja en serie y a gran escala. Además, el personal joven asimila más rápido los procesos de trabajo en los cursos de capacitación. Entrevistas con jefes de producción de algunas maquiladoras confirman estos planteamientos.
En relación a los costos de transporte como factor de localización, se habla mucho de la posición estratégica de Yucatán frente al Caribe y Centroamérica, hasta ahora poco aprovechada por las maquiladoras (sólo una exporta su producción a ese mercado), pero cuyo potencial es real. Tan o más importante que lo anterior es su cercanía al este de los Estados Unidos y Canadá, que resulta competitiva en costos y tiempos con la frontera norte utilizando la combinación carretera-barco. Las obras de infraestructura realizadas por el estado en el puerto y en el aeropuerto de Mérida son un factor positivo para la instalación de estas empresas.
Otros aspectos de infraestructura y servicios están subsanados por el Estado, energía barata, urbanización de parques o zonas industriales, guarderías. Castilla y Torres (1994b, p. 292) destacan los problemas que aun persisten: "la energía eléctrica que tiene continuas interrupciones, ... el servicio telefónico que tiene altos costos de operación además de constantes desperfectos en las líneas, y el transporte de los trabajadores pues las plantas se ubican lejanas a las zonas habitacionales .... "
Para la energía eléctrica se preve la construcción a muy corto plazo de una tercera planta termoeléctrica en la región, de capital mixto. El monopolio del servicio telefónico aun persiste como problema común a todo el país; en cuanto al transporte obrero, las empresas lo han solucionado ofreciéndolo como una prestación con unidades propias o contratadas, y más recientemente con la política de las nuevas plantas de establecerse en ciudades o pueblos más pequeños fuera de Mérida, acercándose a las fuentes de mano de obra de extracción campesina.
VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LAS MAQUILADORAS EN YUCATAN
En Yucatán el proceso de instalación de las maquiladores es muy reciente y evolucionó muy [end p. 27] lento hasta 1994. Los ajustes que muestra su primera fase y la clara especialización a que apuntan las instalaciones de los dos últimos años hacen evidentes las ventajas que obtienen las empresas de su localización en Yucatan: costa de la mano de obra, muy bajo, significativamente inferior al de la frontera norte y equivalente ya a los mínimos a escala mundial; fuentes abundantes de mano de obra femenina, con las ventajas de su docilidad, carencia de experiencia sindical, además de la riqueza de su creatividad y destreza manual innatas; y finalmente, espacios sin tradición ni competencia industrial para el mercado laboral, principalmente en las ciudades y pueblos más pequeños, donde una o dos maquiladoras constituyen la única altemativa de empleo industrial. A esto se añade que los costos de transporte tienen una competitividad similar a los del norte del país, con la ventaja de una localización más estratégica frente a otras regiones.
Desde el punto de vista del desarrollo regional, es preciso indicar su relatividad y costa social. Las maquiladoras se constituyen en una importante fuente de empleo para una región, que al igual que el resto del país, enfrenta indices muy altos de desempleo en el contexto de una crisis económica generalizada. Esta fuente de empleo se da sólo a costa de un deterioro enorme en el salario, y su permanencia depende de mantener estos niveles salariales.
El proceso de descentralización territorial al interior de la entidad, que empieza a ofertar empleos en Izamal, Motul, Tekax, Tekit y Valladolid, y no sólo en Mérida, hace evidente que el control de la mano de obra esta abriendo una nueva fase en los criterios de localización de estas industrias.10 La Figura 1 muestra que este proceso también está sucediendo en algunos estados del norte, como Sonora y Chihuahua. El papel de una maquiladora en localidades pequeñas es muy significativo, y facilmente puede convertir al pueblo en parte de la empresa, hacer que toda su vida gire en tomo a ella. A las ventajas de esta localización más dispersa, que industrializa pueblos pequeños y crea mejor distribución territorial del ingreso por via de salarios, debemos contraponer la aleatoriedad de la localización de este tipo de empresas. La maquiladora es, por definición, la más aleatoria de las industrias (ColI-Hurtado, 1992, p. 193). La amortización de los costos de instalación se plantea a cortísimo plazo y en su esquema está contemplado su desplazamiento inmediato en caso de que cambie cualquiera de las condiciones que justificó su instalación; la mayoría de las empresas cuenta por ejemplo, con espacios simultáneos de producción que en el caso de desplazamiento imprevisto de una planta, son una alternativa momentánea que permite cumplir compromisos de producción. El efecto social del cierre de una maquiladora en pequeñas localidades, es enorme, y constituye una presión muy grande en el mantenimiento de las condiciones de sobre-explotación de la mano de obra.
A pesar de que en Yucatán existe una relativa mayor participación del capital local en las maquiladoras, esto no ha estimulado la producción de otros sectores de la economía; la participación de insumos nacionales que en promedio es muy baja en el país, el 4.89% del valor agregado, en Yucatán es mucho menor, de sólo 2.67% (INEGI, febrero 1994). El salario de los trabajadores es el único aporte real a la economía regional, y el salario obrero, en los límites de la subsistencia, tendrá un efecto muy pequeño como dinamizador del mercado local. Frente a esto, la instalación y permanencia de las maquiladoras requiere inversiones importantes del estado en infraestructura cuyo costo es soportado por la población a través de los impuestos.
Desde el punto de vista social, la prioridad en el empleo femenino de las maquiladoras, tiene repercusiones graves a nivel familiar y comunal. Impacta directamente en una estructura campesina tradicional rompiendo violentamente los patrones tradicionales de desempeno por géneros.
En conclusión, los altos niveles de desempleo y el abatimiento de los salarios son elementos fundamentales en el desarrollo de la industria maquiladora en Yucatán. La descentralización de Mérida y su ubicación en localidades pequeñas ejemplifica una nueva fase de localización más dispersa, relacionada con la necesidad de las empresas de ejercer un mayor control sobre el mercado laboral. Las repercusiones sobre el desarrollo regional son limitadas, no generan economías de escala, si bien pueden contribuir al arraigo de la población en sus localidades y con ello a disminuir en cierta medida la migración rural-urbana e internacional. [end p. 28]
NOTAS
1. La inversión extranjera directa acumulada se elevó de 8,459 millones de dólares en 1980 a 26,589 en 1989; los montos anuales de 1990 a 1992 se estiman en tres mil millones de dólares (Morales, 1992).
2. Programa que organizó la migración legal de los trabajadores temporales hacia los Estados Unidos y que terminó en 1965.
3. EI henequén (Agave fourcroydes) es una planta productora de fibra dura, semejante al sisal. Su desarrollo en Yucatán estuvo relacionado con la invención de la maquina segadora de granos por McCormick en 1834. La tecnificación de la agricultura en los Estados Unidos y otros paises con el uso de esta maquina, demandó volumenes industriales de hilo de engavillar, y el henequén se convirtió en el único producto destinado a ese uso a escala mundial.
4. Coll-Hurtado (1992) señala que las maquiladoras cuya matríz se ubica en otros paises: Australia, Japón, Suecia, Gran Bretaña, Alemania, Corea, etcetera, se vinculan a la maquiladora mexicana mediante una subsidiaria localizada en una ciudad de los Estados Unidos.
5. Datos a partir de información de la asociación local de maquiladores, no publicados, actualizados y completados por entrevistas directas, ya que no todas las maquiladoras pertenecen a la asociación. EI número de trabajadores varia constantemente en cada fábrica y no fue posible actualizarlo con precisión, pero la información en campo nos permite afirmar un incremento actual de aproximadamente 2,000 empleos más otros 2,000 en breve plazo: apertura de Monty (1,000 empleos) y del primer establecimiento de Lee Company y las ampliaciones de Oxford (400 empleos más) y Balmex (350). En pocos meses se terminará la construcción de Men Lova (400 empleos), la otra planta de Lee y Originales Alejandra.
6. El capital local, además, con apoyo del gobierno, ha participado indirectamente en los beneficios del impulso a las maquiladoras, a través de actividades financieras y de la construcción del parque industrial ya mencionado. Un grupo de aproximadamente 20 de los más poderosos empresarios del Estado constituyeron para este fin el "Grupo Yucatán", que contó con apoyo de Nacional Financiera, NAFINSA y del Programa de Reordenación Henequenera. Otra forma de participar fue la formación, por el mismo grupo, de una financiera "Fomento de lnversiones y Formación de Capitales S.A. de C.Y.", para dar credito a nuevas empresas, también con apoyo de NAFINSA y del Gobierno del Estado.
7. 12 ciudades de la Frontera norte con nivel de salario A concentran el 65% de los establecimientos y el 69% del empleo de las maquiladoras del país, en la Figura 1 aparecen identificadas con su nombre.
8. En esa fecha en México la moneda se denominaba nuevo peso, anteponiendo la letra N al signo, en 1996 ha vuelto a denominarse peso.
9. Estas autoras señalan dos variantes, en la incorporación de nuevas tecnologías a los espacios fabriles en el contexto de la modernización industrial: la tecnología dura (basada en el control de tiempos y movimientos, la electrónica y la informática) y la denominada tecnología silenciosa o blanda.
10. La población de estas localidades en 1990 era de 13,413; 17,410; 18,527; 6,566; y 29,279 habitantes respectivamente (INEGI, 1990), tamaño que contrasta con el tamaño y ritmo de crecimiento de los principales centros maquiladores en el resto del país, y de otros paises.
BIBLIOGRAFIA
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Trajtenberg, R., y Vigorito, R, 1982. "Economía política en la fase trasnacional" en Comercio Exterior, Vol. 32, Num. 7, México, julio. [end p. 29]
RESUMEN
La extensión de la actividad económica a nivel mundial ha producido la modificación de la organización territorial practicamente en todo los países, en especial mediante la dispersión de las etapas de producción a través de diferentes zonas geográficas. A medida que México ha venido privatizando su economía, las inversiones extranjeras en el sector de la exportación han aumentado dramáticamente. Aquí se discute el aumento considerable en el número de maquiladoras en Yucatán desde 1985, y se analizan los factores económicos y sociales que han hecho de la península un lugar tan atractivo para tales operaciones. Los incentivos principales son la mano de obra barata, la presencia de una obra de mano femenina sin experiencia laboral y el facil acceso a los mercados estadounidenses. Las maquiladoras se han difundido incluso en las poblaciones de pequeño tamaño del Yucatán, pero es dudoso que estas industrias ofrezcan beneficios a largo plazo a los habitantes de la región.
[Translated by Rafael Espejo-Saavedra] [end p. 30]